Entretenimiento

Hasta que el silencio aturda al Presidente

A continuación, sus principales conceptos:

El 15 febrero de 2015, horas antes de la primera Marcha del Silencio para reclamar por el esclarecimiento de la muerte del fiscal Alberto Nisman, Alberto Fernández escribió en LA NACION un texto breve y contundente. Le puso de título: “Hasta que el silencio aturda a la Presidenta”. El objetivo del artículo era doble. Uno: apoyar la marcha de silencio convocada por los colegas de Nisman, los fiscales federales que sostenían que a su compañero lo habían asesinado. Y dos: que la entonces presidenta diera la cara. El exjefe de gabinete de Néstor y Cristina empezó la nota recordando que, en su oda a la alegría, Beethoven usó el silencio para dar la verdadera dimensión de lo que quería transmitir. Fernández escribió, entre otras cosas: “Cristina sabe que ha mentido y que el memorando firmado con Irán sólo buscó encubrir a los acusados. Nada hay que probar. Merced a ese pacto, la evaluación de los hechos quedaría en manos de una comisión que funcionaría en la patria de los prófugos y en la que la mayoría de sus miembros debería contar con el acuerdo iraní”

A continuación, sus principales conceptos:

El 15 febrero de 2015, horas antes de la primera Marcha del Silencio para reclamar por el esclarecimiento de la muerte del fiscal Alberto Nisman, Alberto Fernández escribió en LA NACION un texto breve y contundente. Le puso de título: “Hasta que el silencio aturda a la Presidenta”. El objetivo del artículo era doble. Uno: apoyar la marcha de silencio convocada por los colegas de Nisman, los fiscales federales que sostenían que a su compañero lo habían asesinado. Y dos: que la entonces presidenta diera la cara. El exjefe de gabinete de Néstor y Cristina empezó la nota recordando que, en su oda a la alegría, Beethoven usó el silencio para dar la verdadera dimensión de lo que quería transmitir. Fernández escribió, entre otras cosas: “Cristina sabe que ha mentido y que el memorando firmado con Irán sólo buscó encubrir a los acusados. Nada hay que probar. Merced a ese pacto, la evaluación de los hechos quedaría en manos de una comisión que funcionaría en la patria de los prófugos y en la que la mayoría de sus miembros debería contar con el acuerdo iraní”.

Coronavirus hoy en la Argentina y el mundo: minuto a minuto y las novedades

Antes de terminar el artículo, Fernández le volvió a reclamar a Cristina que saliera a explicar lo que tenía que explicar. La columna y su título tuvieron un alto impacto, en la Argentina y en el mundo. En especial después de que Cristina lo ungiera como candidato a presidente. Por eso ahora nos tomaremos el atrevimiento de parafrasear el título para llamar la atención sobre el silencio de Alberto. Un inquietante silencio ante la avanzada de la vicepresidenta sobre el Gobierno y sobre la Justicia, con el objeto de lograr su impunidad. Por eso el título del editorial de hoy es: “Hasta que el silencio aturda al Presidente“. Y hablando de silencio. ¿Por qué no dice nada ante el delirante proyecto de Fernanda Vallejos, quien pretende quedarse con acciones de empresas a las que el Estado pagará, mientras dure la pandemia, parte de los sueldos de sus trabajadores? ¿Por qué no sale Alberto a desmentir a su ministro de Trabajo, Claudio Moroni, quien presentó el delirio de Vallejos como una idea interesante? ¿Por qué, como líder del Frente de Todos, no sale a aclarar que eso se tendría que haber planteado antes de otorgar la ayuda? ¿Por qué dijo en un momento que no era partidario de nombrar a más ministros en la Corte y ahora anuncia que va a armar una comisión asesora para cambiar la Corte, el Consejo de la Magistratura e impulsar la Reforma Judicial? ¿Por qué, si es el líder del Frente de Todos y presidente de la Nación, tiene que soportar los embates más o menos solapados de Cristina y los chicos grandes de La Cámpora contra Santiago Cafiero, Marcela Losardo y Moroni, entre otros? ¿Por qué tuvo que enterarse por los diarios de la iniciativa de Fernanda Vallejos? ¿Por qué tuvo que enterarse por los diarios de la decisión de su secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla, de pedir la libertad del corrupto confeso Ricardo Jaime, Martín Baéz, Luis D’Elía y otros? ¿Por qué se enteró por los diarios del renunciamiento de la Oficina Anticorrupción a actuar como querellante en la causa que más preocupa a Cristina? ¿Por qué ni él ni nadie de su tropa, salió a decir ni mu, ante la inexplicable decisión judicial de mandar al exvicepresidente Amado Boudou a su casa, con el argumento de que podía contagiar o ser contagiado de Covid-19 si no forma parte de ningún grupo de riesgo, ni por edad ni por tener una enfermedad preexistente? ¿Por qué, ya que está preocupado por la reforma de la Justicia, no reclama que el servicio funcione como corresponde, más allá de la reforma que le quiere imponer Cristina Fernández para garantizar su impunidad? ¿Por qué permite, en silencio, que se postergue hasta el año que viene el inicio del juicio oral contra Cristina, Máximo y otros en las causas unificadas Los Sauces y Hotesur? ¿Por qué se mantiene en silencio frente a la escandalosa respuesta del Consejo de la Magistratura, cuyos empleados sostienen que no cuentan con los elementos suficientes para reiniciar el juicio oral por la obra pública de manera virtual? Entre las diferentes teorías políticas que se presentan para justificar el silencio del Presidente, una es que la pandemia y la negociación por la deuda externa lo tienen muy ocupado. Otra es que no quiere salir a enfrentar abiertamente a Cristina, para evitar que el frente de todos se rompa y que el año que viene pierdan las elecciones. ¿También va a permanecer en silencio si el senador José Alperovich llega a volver al senado el próximo miércoles, mientras sigue imputado y bajo sospecha de haber abusado de una empleada en el propio senado? ¿También va a permanecer en silencio frente a las acciones del cristinismo como las de Carlos Zannini, quien además de pedir la nulidad del juicio por encubrimiento, se instaló en la procuración general de la Nación para colonizarla y adoctrinar a sus funcionarios con sus ideas delirantes? Eso lo vamos a contar dentro de un rato, junto a la doctora Silvina Martínez. Le pusimos al informe “La escuelita de Zannini”. Pero también le vamos a preguntar sobre la presentación que acaba de elevar ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Ella, junto a prestigiosos académicos y miles y miles de personas, sostiene que el Estado argentino, en el medio de la pandemia, está vulnerando derechos esenciales. Inalienables. ¿Qué derechos? El derecho a la vida y la salud; el derecho al acceso al servicio de Justicia; el derecho a la integridad que incluye trabajar y asociarse con fines lícitos. Derechos inalienables a los que países con más contagiados y más fallecidos, como España o Italia, no renunciaron, ¿por qué Argentina los estaría vulnerando?

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Por: Luis Majul ADEMÁS Axel Kicillof, con Luis Majul: “La cuarentena en la Provincia fue efectiva” Alberto Fernández y Cristina Kirchner arrancaron la campaña, en medio de la pandemia Adolfo Rubinstein: “Estamos al comienzo de la maduración de la pandemia” Mario Pergolini: “El momento que están viviendo los medios es muy difícil” ¿Te gustó esta nota?