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Estadísticas y un árbol, oposición evidente //
Diario de la peste

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Diario de la peste

Gonçalo M. Tavares

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Estadísticas y un árbol, oposición evidente.

A la sombra de éste, los números parecen un invento de las noticias del mundo paralelo.

Fue jueves de espiga en Portugal, me recuerdan hoy.

Demasiado tarde.

La tradición dicta: paseo matinal para cosechar espigas de varios cereales y flores para formar un ramo.

Desde el pueblo me dicen que la mañana sí, existió, pero el paseo matinal, no.

Cubrebocas en la cara y pienso en la artista Orlan.

Cirugías plásticas consecutivas que alteran el rostro.

Su referencia eran los cuadros clásicos.

Pidió un mentón igual al de la Venus de Botticelli.

Y una frente idéntica a la de la Mona Lisa.

Cirugías plásticas rodeadas de cuadros.

Su rostro, un museo portátil de la pintura clásica y no sólo.

Pero todos los rostros son museos biográficos portátiles.

Sin Venus ni Mona Lisa, pero con padres, acontecimientos y una cicatriz.

Basta observar un rostro en silencio durante cinco minutos para tener una historia.

Cuarenta años del Pac-Man.

Alguien tiene hambre en un laberinto. Y sólo si come lo suficiente podrá salir del laberinto.

Con hambre no hay salida.

Una metáfora, Pac-Man.

Mitología densa salida de la electrónica simple.

Cubrebocas sí, cubrebocas no.

En algunos puntos de Estados Unidos, en algunas tiendas: prohibido entrar con cubrebocas.

La primera ministra de Nueva Zelanda sugirió ayer una semana laboral de cuatro jornadas y en Estados Unidos van a poner las banderas a media asta durante tres días.

Todo está a la mitad.

Marzo, abril y mayo parecen tener sólo los días de en medio.

Nada está empezando, nada está acabando.

Sea cual sea la edad. Todos en medio del camino de su vida en mayo de 2020.

«Muchos alumnos se están rezagando», advirtió Andreas Schleicher, Director de Educación de una institución europea. 

Un alumno que se rezaga es como alguien que llega tarde a la parada del colectivo y tiene que hacer el resto del camino a pie.

Espérenme, grita, pero el colectivo avanza.

Recuerdo una película rusa. Alguien sale de un colectivo en pleno hielo a defecar. La vi en la cinemateca.

El colectivo empieza a moverse y al hombre le da vergüenza avanzar con los pantalones bajados.

Le da vergüenza y titubea unos segundos.

Y el colectivo avanza y él se queda ahí en el frío, sin seres humanos a su alrededor.

No está avergonzado, sino helado.

Y más helado estará, hasta el último hueso que resista.

No va a resistir mucho tiempo.

¿Qué película era esa? No me acuerdo.

No se avergüence, madame. No se avergüence, monsieur.

Mercedes Sosa canta Gracias a la vida, música escrita por Violeta Parra.

Violeta Parra, hermana de Nicanor Parra, se suicidó en 1967. Un revólver. Se pegó un tiro en el pecho.

Poco más de un año después de Gracias a la Vida.

Nicanor Parra tiene este humor rudo: «preguntarle la hora al moribundo / escupir en el hueco de la mano.»

En el campo el día está claro hoy, como ayer. Salir en la mañana no es de buena suerte en días de miedo a los otros y a las cosas.

El día de la espiga, o el «día de la hora»: «el día más santo del año».

Un día en el que no se debía trabajar ni maldecir.

Conocido como el «el día de la hora» porque «había una hora, el mediodía, en la que todo se detenía».

En síntesis: «las aguas de los arroyos no corren, la leche no cuaja, el pan no leva».

Insomnios. A veces, un trabajo de puntería.

El sueño está allá al fondo y la mano que tiembla y los ojos empañados tratan de atinarle a ese mínimo punto decisivo.

Tú eres el blanco y quien apunta al mismo tiempo. Quieres atinarle al sueño y fallas.

Insomnios ayer y hoy. Ojos empañados, mano que tiembla.

Bellas y terribles son todas las suspensiones, y aun más la del tiempo.

Mayo de 2020: «las aguas de los arroyos no corren, la leche no cuaja, el pan no leva.»

***

Este texto fue publicado originalmente en portugués en el  diario  Expresso  de Portugal, el 22 de mayo de 2020. La traducción al español es de Paula Abramo.

Gonçalo M. Tavares

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